
Mi vuelo desde Madrid a Londres
De nuevas, cogí el avión y llegué a la casa nueva (a medio camino entre Londres y Luton) el 30 de marzo. Los primeros tres días tuve el entrenamiento con la cuidadora permanente.
Mi cliente era una mujer de 50 años con parálisis cerebral avanzada, sin lenguaje ni movilidad (exceptuando su pie izquierdo) y cuya comunicación conmigo sería a través de sus ojos, deletreando en inglés, en una pizarra de letras.